TAPITAS

¡Ains! ¡Qué nos gusta un picoteo! Eso de comer poquito pero de mucho, creo que es uno de los mayores placeres de la cocina. ¿No os pasa que cuando véis una mesa llena de canapés u otras “delicatessen” a la mano le entra el “baile de San Vito” y empieza a moverse sóla izquierda, derecha, delante, detrás, hasta que tu cerebro decide cual de esos manjares vas a coger? Y tu mente borra toda coherencia y sólo piensa “ahora éste”, “luego aquél”, “ese es el último, que no me lo quiten”… Pues nada, con cualquier cosa y bien facilita se pueden hacer unos picoteos impresionantes. Lo importante es la vista, porque, para qué nos vamos a engañar, normalmente tenempos el ojo más grande que la tripa, y cuando vemos una mesa así, la pupila se dilata hasta perder totalmente el iris. Id probando y de camino váis tomando nota para Navidad, que no todo es el manido plato de langostinos.
Rollitos de york, queso y verduras:
Cocemos un puñadito de zanahorias baby y unas judías verdes. Untamos una loncha de york con queso crema y lo aderezamos con pimienta y cualquier hierba que nos guste: menta, albahaca, tomillo…. Le ponemos las zanahorias y las habicholillas de manera que al cortar luego, nos queden bonitas. Enrollamos y envolvemos en papel film, como si fueran caramelos. Los metemos en el congelador un ratito, para que nos sea más fácil cortarlos después. Servimos sobre tostas de pan.
Rollitos de salmón, queso y pepinillos:
Otra versión de la anterior.
Mejillones con salsa
Abrimos unos mejillones al vapor y preparamos una salsa con cebolla picada, harina, vino blanco que sea bueno, y un poco del jugo de los mejillones. Los colocamos en una fuente, abiertos sólo con una concha, y regamos con la salsa.
Montaditos de crema de aguacate y ventresca:
Hacemos una pasta con aguacate, mahonesa, un chorrito de ketchup y una cucharadita de Vermout. Untamos el pan con esta crema y colocamos encima un trozo de ventresca.

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