MAGDALENAS DE NARANJA


Rara es la semana que no hago una bandeja de magdalenas, porque en casa se las comen que da gusto. Pero tenía ganas de probar las famosas magdalenas de naranja, que tantas veces he visto por la blogosfera y siempre muy alabadas. Es cierto, están para comerse cinco de golpe.
Salen tiernas, aromática y con un sabor increíble a naranja, claro que la calidad de las mismas es esencial.

Así que aprovechando que desde Naranjas Quique me enviaron una caja para probarlas (abajo os cuento mi experiencia) no pude resistirme a hornear una tanda… bueno en realidad fueron cuatro, porque doblé las cantidades y aproveché para llevarle a mi madre una buena bandeja… que casi nos zampamos entre mis sobrinas y yo.

Para mis hijas, les añadí unas pepitas de chocolate, y la verdad, si unas están ricas, las otras ya son de infarto: naranja y chocolate son la pareja perfecta.
He utilizado un aceite de oliva virgen extra picual, pero que no es excesivamente amargo ni picante y sin embargo le aporta unos aromas y un sabor buenísimo. Puedes probar con una arbequina, pero te aconsejo que pruebes con picual: naranja, chocolate y picual… delicioso!! Ten en cuenta que el aove de hoy día no necesita deshaumarse con cáscara de limón o naranja, ni nada por el estilo, ya que sale tan equilibrado y libre de defectos, que sólo aporta aromas y sabores increíbles.
Si quieres utilizar uno de cosecha temprana, felicidades, porque son perfectos, aunque como va a someterse a mucho calor, perderá sus mejores propiedades sensoriales.
El que yo he utilizado ha sido de aceituna madura, que además por lo general, va a ser menos picante y amargo (ojo, por lo general, pero no siempre). En cualquier caso, lo que se decía antigüamente de “quitarle el sabor a aceite crudo”, ya no es válido. Te aseguro que no vas a notar ningún defecto por su culpa, al contrario, salen mucho más ricas. ¿No me crees? Compruébalo tú mismo y dime si tengo razón.

 
 
Ingredientes (unas 22 unidades)
– La ralladura de una naranja
– El zumo de dos naranjas
– 3 huevos “L”
– 200 gr. de azúcar
– 200 gr. de aceite de oliva virgen extra (prueba
un picual y me cuentas
– 220 gr. de harina de repostería
– 1 sobre de levadura química (tipo Royal)
– 1/2 cucharadita de sal
– Cápsulas de magdalenas (los de cupcakes son más
grandes pero más fuertes, si compras de las cápsulas “normales”,
mételas dentro de una bandeja de muffins, moldes de silicona o flaneras, porque
si no se abrirán en lugar de subir)
Preparación:
Tradicional:

Ralla la naranja y haz el zumo con ella.
En un bol, mezcla la cáscara, el zumo, el azúcar y los huevos y bate.
Incorpora el aceite y la pizca de sal y sigue batiendo.
Tamiza la harina con la levadura y ve incorporándola sin dejar de batir, hasta
que la masa quede homogénea.

Thermomix:
Pela la naranja con un pelador de patatas para que sólo salga la parte naranja,
ya que la piel amarga un poco, y pulverízala a vel. 5-10/10 segundos. Si quedan
trocitos, bájalos con la espátula y vuelve a pulverizar.
Añade el azúcar u vuelve a programar vel. 5-10/10 segundos. Incorpora
los huevos, el aove y el zumo y programa 15 seg./vel.5
Añade la sal y la harina con la levadura tamizadas, y vuelve a programar 10
seg./vel.6. Baja la harina que haya quedado pegada en las paredes y vuelve a
mezclar. Si quieres, también puedes añadirles un puñado de pepitas de
chocolate.
Deja que repose un mínimo de media hora en el frigorífico. Yo la dejo unas
horas.
Precalienta el horno a 200º, sin aire.
Llena las cápsulas hasta sus 3/4 partes. Antes de hornearlas, espolvoréales una
pizca de azúcar por encima. (Si lo prefieres, puedes ponerle pepitas de
chocolate para adornar).
Hornea sin aire, a 200º durante 18-20 minutos (vigila el horno, que de uno a
otro cambia la cocción).
Cuando acaben de hornearse, sácalas del molde de muffins, o de los de silicona
o flaneras para que no “suden” y se queden húmedas, y deja enfriar
sobre una rejilla.

 

Procura que no haya nadie en casa cuando las hornees, porque el aroma atrae a los
“ladrones” y pueden desaparecerte sin que te des cuenta. ¡QUE APROVECHE!!

Esta receta está patrocinada por Naranjas Quique.
Llevo tiempo pensando en comprar naranjas online, ya que en mi ciudad no suelen cultivarse, y he tenido “la suerte” de que muchas veces, al comprarlas, no salen lo jugosas que deberían salir: secas, sin zumo, sin sabor…
Así que cuando me contactaron para probarlas, no me lo pensé. Y os aseguro que a partir de ahora las voy a pedir siempre.
Cuando dicen “del campo a la mesa” realmente están diciendo la verdad. Las hojas de las naranjas vienen tersas, de estar recién recolectadas. Las naranjas tienen un dulzor y un sabor que no tiene nada que ver con las compradas en mercados (no digo ya en grandes superficies). Y lo dice una que está acostumbrada a comer otro tipo de fruta recién cogida del árbol, ya que como sabéis, disponemos de un huerto, pero el clima de aquí hace muy difícil que los naranjos puedan salir adelante.
Tienen mucho zumo, pero el sabor es espectacular. En serio, hasta que no las probéis no váis a saber de qué hablo.
Entrad a su Web y mirad la variedad que ofrecen. Y no lo dudéis, en serio, aparte de que me hayan patrocinado, las naranjas están deliciosas. De otro modo no os las aconsejaba.

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