Tarta de nata, fresas y chocolate: cuando una tarta se convierte en una obsesión

Seguramente ya habrás visto la famosa tarta de natas y fresas con unos chorreones de chocolate que dan unas ganas irresistibles de meter el dedo y que ha dado la vuelta por todas las redes.
La tarta en cuestión no parece pertenecer a ningún blog de cocina. A mí por lo menos, me ha llevado siempre a una web de imágenes, fondos, etc.. pero sé que ha sido muy comentada y deseada por todos los que la hemos visto.
En mi caso, desde el primer momento que la ví, supe que tenía un problema: tenía que hacerla sí o sí.
Guardé la imagen y cada vez que la veía, crecían mis ganas de hacerla.
Hasta que me puse manos a la obra.
Mi primer intento, fue en versión Brazo de gitano. Quería ver cómo quedaban los chorritos de chocolate y si las fresas no se me moverían mucho. Y según parece, no salió mal de todo, ¿verdad?

 

Luego vino el primer intento en tarta. Reconozco que se me fue la mano con el chocolate (¡qué raro!) pero realmente salió peor que regular, ya que, en mi afán de que la nata no se bajara, dejé que el ganache se enfriara demasiado y quedó muy espeso, por lo que los chorritos se convirtieron en churretones, aunque de sabor…. mmm!!!
Y como no quedé contenta, volví a hacerla. Esta vez puse el ganache más líquido y procuré echarlo con una cuchara en lugar de cubrirla y dejar caer los bordes. Además le pasé una espátula de esas que tienen ranuras, para que quedaran esos surcos tan bonitos y así, al caer el chocolate, no escurría tan rápido.

Por dentro lleva tres capas de Bizcocho de yogurt bien caladas con almíbar (mitad agua, mitad azúcar y hierves cinco minutos). El relleno es simplemente una buena capa de nata montada y trocitos de fresa, aunque le puse una capa de mermelada de fresas sobre el bizcocho porque… bueno, porque me gustó la idea, jeje.

Te aconsejo rellenar la nata con manga pastelera, ya que si no resbala sobre la mermelada y te costará mucho trabajo extenderla. Además conseguirás un relleno más uniforme.

al cubrirla, lo hice también con manga pero una vez puestos los “churritos” los aplané con la espátula. A mí por lo menos me resulta más fácil así.

Ahora ya sólo queda adornarla con la espátula de rallas (o como quiera que se llame) y echarle los chorritos de ganaché con una cuchara, para que no queden demasiado “gordos” como me pasó en mi primera prueba.
Adornamos con las fresas y más nata, puesta con la manga a modo de montoncitos. Unos hilos más de chocolate y ¡QUE APROVECHE!!
Si eres un cocinicas como yo, entenderás mi obsesión por ir mejorando aunque no te dediques a vender tartas ni nada por el estilo. Las que yo hago son para mi familia y amigos, ni mucho menos voy a atreverme a meterme en camisa de once varas. Pero como este blog va dirigido a tí que te gusta arremangarte en tu propia cocina, quiero que veas que yo también hago pruebas, meto la pata, hago estropicios, y poco a poco voy aprendiendo. De ahí que siempre diga que “si yo puedo hacerlo, cualquiera puede”.
Que conste que esta tarta no ha terminado su andadura.Sé que el año próximo volveré a hacerla… y ya verás!

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