Y LA SANDÍA SE CONVIRTIÓ EN TARTA

Cuando tu sobrina, embarazada, te dice: -“Tita, para mi cumple no quiero tarta. Sólo me apetece una sandía lo más grande posible” – la cabeza comienza a darte vueltas como a la niña del Exorcista y tu ego repostero empieza a encoger y a sentirse ninguneado como nunca.
¡Un cumpleaños sin regalar tarta!! ¡Imposible!!

Así que cual Mortadelo en su mejor momento investigativo, te lanzas a la blogosfera en busca de la tarta perfecta para calmar semejante antojo cumpleañero.
Y hete aquí, que no tarda en obrarse el milagro: ante tus ojos aparece LA TARTA, así, con mayúsculas, la que hace que tu empequeñecido ego vuelva a renacer y sentirse de nuevo listo para la acción.
Aún recuerdo la emoción cuando, un poco desencantada, mi sobrina se dispone a partir semejante monstruosidad de tarta (aunque no se aprecie era enorme; tuve que quitar dos baldas del frigorífico para poder meterla dentro) y notando la dureza de la misma grita: -¡Es una sandía de verdad!. 

Por esta vez, me libré del tan temido orzuelo, venganza de las embarazadas resentidas.

Ingredientes:

  • Una sandía dulce y sin pepitas 
  • 1 litro de nata para montar (mi sandía pesaba 5 kg. pelada y redondeada)
  • 200 gr. de azúcar
  • 200 gr. de almendra garrapiñada en grano
  • frutas para adornar

Preparación: 

Quita la cáscara a la sandía, pero que quede entera. (¡Uhmm, ha salido dulce!)
Dale forma, recortando las sobras y procurando que quede como una tarta (Sí que está rica…a ver, parece que por aquí sobra un poco más…)
Un consejo: mide la altura de la repisa del frigorífico, o tendrás que quitar alguna balda, como me pasó a mí. (¡Uff!! es que está riquísima! Parece que este lado tiene un pico… sí, se lo voy a quitar…)
Ahora, con papel de cocina, ve secando toda la superficie, para que la nata se adhiera mejor. (¡Cachis!, ¿no sobra ningún pico más?)
Monta la nata con el azúcar, que quede bien firme, y cubre toda la sandía. Con una manga pastelera, adorna los bordes superiores e inferiores. (¡Qué rica la nata, fresquita y dulce..mm!!)
Con la ayuda de un papel, ve colocando el granillo de almendra por todo el perímetro, de arriba hacia abajo, hasta que esté cubierta del todo. (¡El granillo de almendra con la nata está de muerte! A ver, este pegote que se ha caído… mmm!)
Dispón las frutas alrededor de la tarta y por encima, adornando a tu gusto.
Sólo queda reservarla una horina en a nevera para que la nata se quede más firme y la sandía se refresque un poco. ¡QUE APROVECHE!

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