ALCAUCILES

Cinco de la tarde. Salgo del colegio saltando y jugando con mis amigas. Los niños salen de clase en el edificio de al lado y nos los cruzamos en la Alameda… ¡qué borricos! ¡Siempre corriendo o metiéndose con nosostras! 
Corremos a nuestras casas para hacer rápido los deberes y poder salir a la calle a jugar. Hoy tengo cromos nuevos que le gané ayer a Loli.. ¡tengo una mano! pero los que más me gustaban no quiso jugárselos… a ver si hoy hay suerte. Y si no, seguiremos jugando al colache (rayuela), que también se me da de miedo…
Pero primero, a merendar. Un buen trozo de panaceite con azúcar. Si hay suerte quizás tenga Colacao, aunque me da que mi madre no ha comprado.
Subo las escaleras corriendo y voy notando un olorcillo avinagrado… ¿puede ser? ¿habrá traído mi padre alcauciles? ¡ojalá! Pues si están fríos me pienso comer un par para merendar, y si no… caerán para la cena!


Ingredientes:

1 kg. de alcauciles
una cucharada de granos de pimienta
1 diente de ajo
1/4 de cebolla
Agua hasta cubrirlos
100 ml. de vinagre
150 de aceite de oliva virgen extra (como van a cocer, he puesto picual, que aguanta más y además le va de maravilla)
1 cucharada de sal

Preparación:

Limpiamos los alcauciles de las hojas exteriores, que son las más duras, y con unas tijeras, cortamos las puntas de las hojas para no pincharte.
Los pones en la cazuela y los cubres de agua.
Le echas el ajo, la cebolla, la pimienta, el aceite, el vinagre y la sal, y los dejas cocer una media hora hasta que estén tiernos.
Los pruebas de sal y dejas enfriar.
Se sirven fríos, mejor de un día para otro, como aperitivo o entrante, y se comen de hoja en hoja… vale, puedes arrancar varias a la vez, pero la gracia está en ir comiéndolo poco a poco, como las pipas, jeje.¡QUE APROVECHE!!

Los alcauciles son los primos salvajes de la alcachofa. No es que sean fieros o bárbaros, pero sí que se defienden con los pinchos que tienen las hojas en sus puntas, y como no tengas cuidado, te acuerdas de ellos y de toda su familia.
Son más pequeños y un poco más duros, pero muy sabrosos.
Están deliciosos en los guisos, (puedes prepararlos igual que las alcachofas), pero en Jaén, son muy típicos preparados así, cocidos con aceite y vinagre. 
Seguro que más de un paisano mío recuerda comer y chupetear las hojas de estas deliciosas flores. 

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